Imagen simbólicaEl brote de ébola en Congo se acerca a los 3.000 casos y las muertes superan las 1.300
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La epidemia de ébola en la República Democrática del Congo ha crecido hasta 2.973 casos confirmados y 1.309 muertes, según cifras del gobierno difundidas el sábado. El brote, causado por la poco común cepa Bundibugyo, para la que no existe vacuna ni tratamiento autorizados, ha alcanzado ya 48 zonas sanitarias, con transmisión activa que continúa en 47 de ellas. El rastreo de contactos sigue muy por debajo del nivel que las autoridades sanitarias consideran necesario para frenar la propagación.
University of Oxford
Qué pasó
Datos del gobierno difundidos el sábado, que abarcan el período hasta el jueves, situaron el brote de ébola de la República Democrática del Congo en 2.973 infecciones confirmadas y 1.309 muertes, una tasa de letalidad de en torno al 44 por ciento. Según esas cifras, 540 pacientes se han recuperado y 766 permanecen hospitalizados o en aislamiento. Las autoridades sanitarias informaron de que el rastreo de contactos había alcanzado al 73,9 por ciento de los contactos identificados, muy por debajo del rango del 90 al 95 por ciento generalmente considerado necesario para interrumpir la transmisión. El brote fue declarado oficialmente el 15 de mayo tras la aparición de casos en la provincia nororiental de Ituri, que sigue siendo el epicentro y concentra la mayoría de las infecciones y muertes. Desde entonces se han confirmado casos en las provincias de Kivu Norte, Kivu Sur, Haut-Uele y Tshopo. Es la 17ª epidemia de ébola del país desde que el virus fue identificado allí por primera vez en 1976. El patógeno implicado es el relativamente poco frecuente ebolavirus Bundibugyo, que los expertos sanitarios creen que circuló durante semanas antes de ser detectado. A diferencia de la cepa Zaire, más común, Bundibugyo no cuenta con vacuna autorizada ni tratamiento aprobado; los pacientes reciben atención de apoyo mientras continúan los ensayos clínicos de una terapia con anticuerpo monoclonal, el antiviral remdesivir y la vacuna experimental ChAdOx1 BDBV de la Universidad de Oxford, todos ellos iniciados al comienzo del brote. Investigadores citados en la información señalan que la epidemia se ha propagado más rápido en sus primeros meses que el brote de África Occidental de 2013-16, que infectó a más de 28.000 personas y causó más de 11.000 muertes.
La mirada desde fuera
El único medio disponible para este reportaje es el diario turco afín al Estado Daily Sabah, que trabaja con material de agencias. Enmarca la epidemia principalmente como una cuestión de salud pública y de capacidad de respuesta más que política, subrayando la velocidad del crecimiento inicial en comparación con el brote de África Occidental y las condiciones estructurales en el este del Congo que dificultan la respuesta: un conflicto armado prolongado, el desplazamiento de población, una infraestructura sanitaria débil y el movimiento constante de personas entre comunidades. Esas condiciones, según el reportaje, complican la vigilancia, el rastreo de contactos, el aislamiento de pacientes y las prácticas seguras de entierro. No se dispuso para este resumen de fuentes de la propia región, de organismos sanitarios multilaterales ni de gobiernos donantes, por lo que aquí no pueden presentarse evaluaciones alternativas de la respuesta.
Qué hay de nuevo
El cambio más reciente es geográfico más que estadístico: una zona sanitaria antes no afectada, en la provincia de Haut-Uele, notificó infecciones, elevando a 48 el número de zonas sanitarias afectadas, de las cuales 47 siguen con transmisión activa. Esa expansión llega más de dos meses después de que el brote fuera declarado el 15 de mayo, e indica que el aumento de casos continúa pese a meses de labor de respuesta. La cifra de rastreo de contactos, del 73,9 por ciento, sigue siendo la medida publicada más clara de la brecha entre la respuesta actual y la contención. No se ha autorizado entretanto ninguna nueva vacuna ni terapia para la cepa Bundibugyo; los ensayos que comenzaron al inicio del brote siguen siendo la única vía hacia una intervención específica.
Qué podría pasar después
Si la transmisión continúa al ritmo actual y la cobertura del rastreo se mantiene cerca de las tres cuartas partes de los contactos identificados, el número de casos seguiría aumentando y otras zonas sanitarias podrían notificar sus primeras infecciones, extendiendo el brote más adentro de provincias que hasta ahora han registrado una propagación limitada. Alternativamente, un aumento del rastreo de contactos hacia el rango del 90 por ciento, junto con prácticas más estrictas de aislamiento y entierro, podría ralentizar las cadenas de transmisión en Ituri incluso mientras las zonas periféricas siguen notificando casos. Una tercera vía pasa por los ensayos clínicos: los resultados de los estudios del anticuerpo monoclonal, el remdesivir o la vacuna ChAdOx1 BDBV podrían cambiar qué tratamiento y prevención están disponibles para la cepa Bundibugyo, aunque la fuente no ofrece ningún calendario para ninguno de ellos. En todos los casos, la situación de seguridad en el este del Congo sigue siendo la variable que la información identifica como la más determinante para saber si los equipos de respuesta pueden operar.
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Fuentes