Imagen simbólicaFrancia cuenta los costes de los disturbios y Macron promete responsabilidades y diálogo
Las protestas por el coste de la vida degeneraron el sábado en disturbios por toda Francia. Macron condenó la violencia el domingo en un discurso televisado.
Las marchas contra el coste de la vida del sábado 17 de octubre reunieron a 550.000 personas según el ministro del Interior, Laurent Nuñez, y a 800.000 según el sindicato CGT, pero acabaron en saqueos e incendios en París, Marsella, Lyon y otras ciudades. En Limoges, los alborotadores quemaron el ayuntamiento, de 143 años, que el prefecto dio por perdido en gran parte. Nuñez cifró en unos 2.000 los detenidos y en 600 los policías y bomberos heridos. El primer ministro, Sébastien Lecornu, culpó a una ultraizquierda bien organizada y dijo que el Gobierno no se dejará intimidar.
La respuesta de Macron
En su discurso del domingo 18 de octubre, Macron culpó a elementos insurreccionales de la ultraizquierda, acompañados de delincuentes, y prometió procesamientos. Ordenó revisar la inteligencia y la preparación policial y prometió «plena transparencia» sobre la actuación de la policía. Los prefectos pueden prohibir concentraciones, y el Gobierno debe reunir esta semana a estudiantes, sindicatos, empresas y otros actores.
Nuevos choques en París
El domingo, varios cientos de manifestantes volvieron a enfrentarse a la policía en la plaza de la República de París, con gases lacrimógenos e intentos de saqueo. Se ha convocado una nueva protesta para el 5 de noviembre.