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Ejecuciones por las protestas en Irán
Imagen simbólicaCómo está el tema
El poder judicial de Irán ha ahorcado a dos hombres condenados por las muertes de agentes de policía durante las protestas de enero en Isfahán, llevando la represión de aquellas manifestaciones hasta la cámara de ejecución. Se congregaron multitudes en el lugar de los ahorcamientos, y las fuerzas de seguridad las dispersaron. El caso marca el punto en el que la respuesta del Estado a los disturbios de Isfahán pasó de las detenciones y los juicios a la pena capital.
Dentro del sistema penitenciario, la presión corre en sentido contrario. En la prisión de Ghezel Hesar, cerca de Teherán, al menos 1.500 presos condenados a muerte se niegan a comer, y algunos se han cosido los labios, un acto de protesta dirigido contra el ritmo de las ejecuciones. Grupos de derechos humanos contabilizan al menos 424 ejecuciones en Irán en lo que va del año, un recuento que sitúa los dos ahorcamientos de Isfahán dentro de un patrón mucho más amplio y no al margen de él. Lo que ocurra a continuación depende de si el poder judicial sigue adelante con más condenas a muerte relacionadas con las protestas y de cómo responda a la huelga de hambre.
En enero estallaron protestas en Isfahán, y durante ellas murieron agentes de policía. El poder judicial de Irán juzgó y condenó a hombres por esas muertes, y ahora ha comenzado a ejecutarlos. Por separado, Irán lleva a cabo ejecuciones a un ritmo elevado también en casos penales ordinarios: los grupos de derechos humanos sitúan el recuento en al menos 424 este año. La prisión de Ghezel Hesar, cerca de Teherán, alberga a una gran población de condenados a muerte, y los presos allí han recurrido a las huelgas de hambre como su principal forma de protesta disponible. Ambas vertientes, los procesos judiciales por las protestas y la tasa general de ejecuciones, alimentan ahora el mismo enfrentamiento entre el poder judicial y los presos.
Cronología detallada
Miércoles, 29 de julio de 2026 · GeopolíticaIrán ahorca a dos hombres por las muertes de policías en Isfahán mientras 1.500 presos se declaran en huelga
El poder judicial de Irán ahorcó a dos hombres condenados por las muertes de agentes de policía durante las protestas de enero en Isfahán, después de que la multitud se congregara en el lugar y fuera dispersada por las fuerzas de seguridad. En la prisión de Ghezel Hesar, cerca de Teherán, al menos 1.500 presos condenados a muerte se encuentran en huelga de hambre, uno de ellos con los labios cosidos. Grupos de derechos humanos contabilizan al menos 424 ejecuciones en Irán este año.
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