Imagen simbólicaIncendios forestales sin precedentes en España y Francia desplazan a unas 375.000 personas mientras se aproxima una cuarta ola de calor
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Los incendios forestales en España, Francia y ahora Portugal han obligado a desplazarse a unas 375.000 personas, según The Guardian y Koha, con el mayor incendio de la historia registrada en España, que ha arrasado 77.000 hectáreas, y 115.000 hectáreas quemadas en Francia desde comienzos de año. El incendio en la Gironda se ha acercado a pocas decenas de kilómetros de Burdeos y sigue sin control tras cinco noches. Los meteorólogos esperan que una cuarta ola de calor desde mayo llegue a Francia a partir del martes, con temperaturas de hasta 40 grados.
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Qué pasó
En España, el mayor incendio desde que existen registros ha afectado a 77.000 hectáreas y ha obligado a evacuar o confinarse a unas 100.000 personas, informa El País, con 50.000 hectáreas quemadas solo en la provincia de Ávila y el frente avanzando por Ávila y Toledo hacia la región de Madrid. Rzeczpospolita, citando a la protección civil española del 27 de julio, ofrece una cifra mayor, de al menos 175.000 personas evacuadas o confinadas en 65 municipios y más de 80.000 hectáreas quemadas en las provincias de Ávila y Toledo. En la Comunidad Valenciana, un incendio en Vall d'Uixó afectó a casi 4.500 hectáreas, causó al menos 19 heridos por inhalación de humo el 26 de julio y obligó a más de 16.000 personas a marcharse, la mayoría alojadas en colegios, centros sociales y edificios eclesiásticos.
En Francia, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, cifró la superficie quemada desde comienzos de 2026 en 115.000 hectáreas, el doble de la superficie de Varsovia, y calificó esa cifra de excepcional en comparación con años anteriores. El incendio de la Gironda, activo desde el miércoles, ha cubierto 42.000 hectáreas. The Guardian, citando a la alcaldesa de Burdeos, sitúa el frente entre 25 y 30 kilómetros de la ciudad; FAZ informa de que se acercó hasta 15 kilómetros. Unas 220.000 personas en la Gironda están sujetas a órdenes de evacuación y casi 260.000 en toda Francia, incluidas 36.000 en las Landas. Ochenta y cuatro bomberos han resultado heridos, diez de ellos evacuados. En la Gironda hay desplegados unos 2.500 bomberos, incluido un equipo suizo, 1.500 militares, alrededor de 1.200 policías, 450 voluntarios de protección civil y 18 hidroaviones; Alemania envió el lunes dos helicópteros de transporte y un A400M para un primer periodo de cinco días. La fiscalía de Burdeos informó de tres hombres detenidos, dos por el uso de fuegos artificiales y uno por provocar deliberadamente un incendio en matorral. The New York Times informa de más de 200 viviendas destruidas.
Portugal se vio afectado a partir del lunes, con más de un millar de efectivos y una veintena de aeronaves contra los incendios cerca de Braga y Bragança, en el norte, y Santarém, en el centro, con temperaturas en torno a los 39 grados y riesgo de incendio máximo o muy alto en casi todo el país.
Los bandos
El primer ministro español, Pedro Sánchez, dijo el domingo que España y la península ibérica sufren los efectos de la emergencia climática y habló de "horas difíciles". En Francia, el presidente Emmanuel Macron declaró en el puesto de mando en Burdeos que el más pequeño de los dos incendios de la zona estaba bajo control y que "vamos a ganar esta batalla para proteger a la población", y presidió una reunión de crisis el lunes junto a conversaciones ministeriales con representantes de turismo, telecomunicaciones, energía y seguros. La prefecta de Nueva Aquitania, Sophie Brocas, describió la imprevisibilidad del incendio como un fenómeno nunca visto antes en Francia e instó a los turistas a mantenerse alejados o marcharse.
Esa instrucción es cuestionada a nivel local: el presidente de la cámara de comercio de la Gironda, Patrick Seguin, dijo a BFMTV que la temporada estaba acabada y calificó la situación de duro golpe para un departamento dominado por el turismo. Sébastien Bouvier, del sindicato CFDT, dijo que los bomberos carecían de equipo adecuado contra los humos tóxicos de los incendios. La ministra de Ecología, Monique Barbut, insistió en que respetar las restricciones de agua es un deber y no una opción, después de que el sindicato agrario Coordination Rurale pidiera la semana pasada a los agricultores que ignoraran las prohibiciones de riego.
La mirada desde fuera
Los medios ajenos a los países afectados coinciden en general en la magnitud más que en las responsabilidades. Rzeczpospolita, en Polonia, se centra en las cifras oficiales francesas y las traduce en comparaciones de superficie, y ofrece el relato más detallado de las cifras de la protección civil española. Koha, en Kosovo, destaca la cifra combinada de 375.000 evacuados y el enfoque climático de Sánchez. The New York Times subraya que esta es la cuarta ola de calor que afecta a Europa desde mayo y señala un riesgo aparte en torno a Burdeos, donde numerosas plantas trabajan con materiales peligrosos y tecnologías avanzadas. FAZ, desde Alemania, sostiene en un comentario que el cambio climático es solo un factor, junto al abandono de campos y matorrales, los bosques sin gestionar, los monocultivos, la débil vigilancia contra incendios y unos servicios de bomberos infradotados, y describe a Europa como entrada en una era de sequía e incendios.
Qué hay de nuevo
A principios de semana el total de evacuados en Francia y España se cifraba en más de 300.000, con 42.000 hectáreas quemadas en la Gironda; esa cifra departamental se ha mantenido mientras el recuento global de desplazados ha subido a unas 375.000 personas. La tendencia difiere ahora según el país: los incendios al oeste de Madrid se van controlando de forma gradual, mientras que el de la Gironda se mantuvo en general estable durante la noche pero siguió sin control en su quinta noche. Portugal se ve afectado por primera vez, tras haberse librado en gran medida en las últimas semanas. Los servicios meteorológicos prevén una nueva ola de calor a partir del martes con hasta 40 grados en algunos puntos. Le Monde informa de la evaluación del ministerio de Ecología según la cual la sequía de este año costará más que los 5.600 millones de euros estimados para 2022, que incluían 3.500 millones por grietas de retracción de arcillas en viviendas, 1.100 millones en pérdida de producción agrícola y una caída del 20 por ciento en la energía hidroeléctrica, a lo que ahora se sumarán los costes de los incendios forestales. Francia cuenta actualmente con 99 departamentos bajo vigilancia hídrica, 62 de ellos clasificados en crisis.
Qué podría pasar después
Si el calor y el viento previstos llegan como se espera, el incendio de la Gironda podría reanudar su avance errático hacia el área metropolitana de Burdeos, lo que ampliaría las órdenes de evacuación y pondría en juego los emplazamientos industriales de la zona, aunque el alcalde ha dicho que no se contempla la evacuación de la propia ciudad.
Alternativamente, la estabilización registrada desde la noche del lunes podría mantenerse a medida que los cortafuegos abiertos en el bosque surtan efecto y lleguen refuerzos extranjeros, lo que permitiría un regreso escalonado de los residentes y un cambio del combate del incendio hacia la evaluación de daños, las reclamaciones de seguros y el debate sobre si la temporada turística puede salvarse.
Una tercera línea trasciende la propia temporada de incendios: con 62 departamentos franceses ya en crisis hídrica y una factura de la sequía que se prevé superior a la de 2022, la disputa sobre las restricciones de riego y sobre la gestión de la tierra y los bosques podría endurecerse hasta convertirse en un conflicto político más largo, tanto en Francia como en España.
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