Imagen simbólicaEl Banco Africano de Desarrollo cifra el coste del 'súper' Niño en 10.000-20.000 millones de dólares
El principal experto en clima del Banco Africano de Desarrollo ha estimado que un 'súper' Niño en ciernes podría causar daños de entre 10.000 y 20.000 millones de dólares en las economías africanas y desencadenar una migración masiva desde las zonas más afectadas. Los países más golpeados perderían en promedio entre uno y dos por ciento del PIB, además de enfrentar riesgos para la seguridad alimentaria e hídrica, las finanzas públicas y el sector bancario. Es la primera cifra de este tipo publicada por un gran banco multilateral de desarrollo en relación con El Niño.
African Development Bank
Qué pasó
El Banco Africano de Desarrollo (BAfD) ha puesto una cifra al daño económico que un 'súper' Niño en ciernes podría infligir al continente. En una entrevista recogida por Reuters y publicada el 26 de julio de 2026 por el South China Morning Post, el director del banco para cambio climático y crecimiento verde afirmó que el fenómeno por sí solo probablemente reducirá el PIB de los países más afectados en un promedio de uno a dos por ciento, lo que cifró en aproximadamente 10.000 a 20.000 millones de dólares en toda África. Los meteorólogos advierten de que el patrón de El Niño podría convertirse en uno de los más fuertes jamás registrados si continúan las actuales tendencias de calentamiento del océano Pacífico, razón por la que en la cobertura periodística se le describe como un fenómeno 'súper' o 'Godzilla'. En África, El Niño se asocia con frecuencia a sequías, inundaciones y tormentas severas. Más allá de la amenaza directa a la seguridad alimentaria e hídrica, el BAfD advierte de daños de segundo orden: si los desastres destruyen infraestructuras, las finanzas públicas y el sector bancario podrían resentirse a medida que países con escasez de liquidez luchan por pagar los préstamos vinculados a esos activos. El banco también prevé una migración a gran escala desde las zonas más afectadas. No se facilitó un desglose de la estimación país por país.
La mirada desde fuera
Ninguna de las fuentes disponibles procede de un país afectado; ambas informan sobre la evaluación del BAfD en lugar de cuestionarla. El South China Morning Post, al republicar la entrevista de Reuters, enmarca la advertencia dentro del debate más amplio sobre financiación climática, encabezando con una estimación de la ONU según la cual, para 2035, los países en desarrollo necesitarán en conjunto unos 365.000 millones de dólares anuales para hacer frente al cambio climático. En ese marco, las pérdidas africanas proyectadas aparecen como una partida más dentro de una factura mucho mayor y sin financiar, en lugar de como una emergencia meteorológica aislada. La pieza de Reuters disponible aquí presenta el mismo material de forma más acotada, como una noticia de riesgo económico, con un titular centrado en la magnitud del golpe y atribuido al jefe de clima del BAfD.
Qué hay de nuevo
Según el South China Morning Post, la cifra de 10.000-20.000 millones de dólares es la primera estimación ofrecida por un gran banco multilateral de desarrollo en relación con El Niño, lo que traslada el debate de las advertencias meteorológicas a una proyección económica cuantificada. Además, encaja de forma incómoda con las propias previsiones más recientes del BAfD: los pronósticos publicados en mayo preveían un crecimiento del 4,2 por ciento para África en su conjunto este año, que ascendería al 4,4 por ciento en 2027, bajo el supuesto de que la guerra de EE.UU. e Israel contra Irán se atenúe. Esas proyecciones se elaboraron antes de que surgieran los pronósticos del 'súper' Niño y, por tanto, no los tienen en cuenta. El director de clima del banco añadió que era poco probable que el fenómeno fuera un hecho aislado.
Qué podría pasar después
Si el calentamiento del Pacífico sigue la trayectoria actual y el fenómeno alcanza la intensidad que prevén los meteorólogos, la cadena de daños que esboza el BAfD comenzaría con sequías, inundaciones y tormentas, y se extendería a través de la escasez de alimentos y agua hasta el desplazamiento de población, con las finanzas públicas y los prestamistas expuestos allí donde la infraestructura destruida se financió con deuda. Eso obligaría a revisar las proyecciones de crecimiento de mayo y agudizaría las demandas africanas de financiación climática del tipo que cuantifica la estimación de la ONU. También es posible un desenlace más moderado: la tendencia al calentamiento podría no mantenerse en el nivel supuesto, en cuyo caso las pérdidas quedarían por debajo del rango indicado, aunque la advertencia del banco de que este tipo de fenómenos difícilmente serán hechos aislados implica que la exposición se mantendría en las próximas temporadas. Dado que el BAfD no publicó un desglose por países, un paso posterior podría ser que otros bancos de desarrollo, gobiernos o donantes elaboren sus propias estimaciones nacionales, lo que determinaría dónde se concentraría cualquier financiación preventiva o planificación de ayuda.